¿Cómo responder en una entrevista laboral a las preguntas difíciles de siempre?

Siempre, en toda entrevista laboral, independientemente del sector del empleador o del cargo que se esté buscando, hay ciertas preguntas difíciles que se repiten una y otra vez. En esta nota, vamos a destacar algunas de ellas que seguramente te hagan en tu próxima entrevista laboral y te daremos algunas recomendaciones de cómo responderlas.  

La primera, la clásica, la de siempre: Contame sobre vos?

La mayoría de los entrevistadores, en vez de empezar a preguntarte sobre tus antecedentes o currículum, te da la iniciativa, quiere ver cómo te presentás. En realidad, esta pregunta tan amplia esconde siempre otra, que es “qué tan bien te expresás?”.

Hay muchas maneras de responder a esta clásica pregunta, pero nuestra recomendación es que aproveches esta oportunidad para hacer un muy buen resumen de tu carrera, eso que debería estar siempre al inicio de tu CV. Obviamente haciendo foco en los puntos más relevantes para el cargo al cual estés aplicando. En este sentido, nunca olvides incluir: experiencias laborales recientes, habilidades y certificaciones, aprendizajes, desafíos, y dependiendo de la formalidad o informalidad de la entrevista, podrías incluir un breve comentario de algo que te gusta hacer a título personal, pero manteniendo el foco de tu respuesta en lo estrictamente laboral.

La mejor manera de preparar esta respuesta es armar un resumen bien corto de tu carrera profesional  (1 minuto o minuto y medio, no mucho más). Este resumen bien pensado,  directo y auténtico, debería parecer lo más espontáneo posible y resultará muy útil para llevarte rápidamente a la siguiente pregunta de la entrevista.  

La segunda, que no necesariamente aparece desde el inicio de la entrevista pero siempre está: ¿Por qué te interesa este trabajo?

Aquí el entrevistador está evaluando dos aspectos de tu postulación. Uno bien claro y directo: tu interés real o entusiasmo con la propuesta. Y otro, más indirecto, evaluando si está clara para vos la descripción del cargo. Sin duda, una respuesta contundente de confirmación del interés en la propuesta, tiene que explayarse también con los porqués, haciendo énfasis en lo desafiante que pueden significar algunos de los roles o responsabilidades detallados en la descripción del cargo publicada. Si te fallan los nervios y no te podés acordar detalles específicos del trabajo, hablar sobre la oportunidad de poner todo tu compromiso y habilidad en el desarrollo de las tareas, para aprender rápidamente y tener un desempeño acorde a las expectativas.  

Otra, también clásica: ¿Cuáles son tus mayores fortalezas?

Siempre la mejor opción es decir la verdad, ser honesto. Pero para responder esta pregunta hay que conocer muy bien tus mayores fortalezas y muchas veces las visiones propias sobre estos puntos suelen estar cargadas de subjetividad. Por ello, es importante conocerse en profundidad tus mayores fortalezas y también debilidades, tener la opinión de los demás, de compañeros de trabajo, de supervisores, de alguien de confianza que pueda darte una visión externa y realista.  Este aspecto es vital para poder cumplir con las expectativas y no fracasar.

Enfocarte en tus habilidades específicas y que sean relevantes para el trabajo en el que te estás postulando es lo ideal. Pero también, es importante destacar cuáles son tus puntos fuertes, simples y aplicables a cualquier trabajo, como por ejemplo: el cumplimiento de compromisos y plazos, una buena comunicación interpersonal, habilidades para el trabajo en equipo, etc. 

¿Y tus mayores debilidades?

Siempre que se habla de fortalezas, el entrevistador va a querer conocer tus debilidades. Todos tenemos fortalezas y debilidades, pero mucha gente no se enfoca en conocer estos aspectos aparentemente negativos de tu perfil, pero resultan fundamentales para aportar credibilidad a tus fortalezas. Lo importante en todo caso, es señalar tus mayores debilidades pero subrayando cómo hiciste siempre para superarlas en tus experiencias anteriores y qué aprendizajes has capitalizado para superarlas. 

¿Qué sabés sobre nuestra empresa? es siempre una de las preguntas de cabecera.

Aquí el entrevistador quiere saber si fuiste lo suficientemente proactivo e investigaste a la compañía. En tu respuesta tenés una gran oportunidad para demostrar tu entusiasmo con el trabajo al que estás postulando, simplemente dedicando algo de tiempo a informarte en Internet. Te recomendamos recurrir a la web de la compañía y buscar las últimas noticias relevantes publicadas en prensa, más allá de revisar y seguir a sus redes sociales. Si tenés información de la actualidad de la empresa, como un cambio de liderazgo, un lanzamiento reciente de un producto o evento, podés ganarte un muy buen punto extra en la valoración de tu perfil a los ojos de tu entrevistador.

¿Por qué deberíamos contratarte?

Otra clásica pregunta que requiere una muy buena respuesta y que puede ser clave a la hora de impactar positivamente en tu entrevistador. Aquí la respuesta debe estar cargada de inteligencia y destacar tus habilidades más relevantes para el trabajo específico al que estás aplicando. Es importante no caer en lugares comunes, por lo que debes pensar en algo que realmente te diferencie del resto de los profesionales y que te permita señalar claramente porqué sos vos el mejor candidato. Pero siempre intentando alejarse de las respuestas subjetivas, centradas en vos, del tipo: “siempre quise trabajar en X” o “este trabajo me va a ayudar a crecer en mi carrera”. Siempre hay que concentrarse en el valor agregado que vas a aportar a tu nuevo empleador. 

¿Por qué sos diferente al resto de los candidatos?

Siempre una respuesta lleva a otra pregunta y cómo el gran desafío para el entrevistador es saber por qué vos sí y el otro no, es fundamental que puedas profundizar en tus características diferenciales y en cómo tus actitudes, aptitudes, habilidades y experiencias, pueden agregar verdadero valor a la empresa. Lo importante en esta respuesta es asegurarte de explicar muy bien por qué tenés el perfil adecuado para la posición.

¿Contame sobre algún conflicto laboral que hayas tenido y cómo se resolvió?

Esta es sin duda, una de las preguntas de entrevistas laborales más temidas y difíciles de responder, por lo que nuestra recomendación es que elijas bien qué tipo de conflicto relatar y fundamentalmente si dicho conflicto tuvo un final feliz. En este sentido, lo ideal es que hayas tenido una participación activa en la resolución del conflicto y no simplemente un mero testigo. Veamos un ejemplo: no estuviste de acuerdo con tu jefe en cómo encarar un nuevo cliente, pero le propusiste una estrategia que combinaba tanto su visión como la tuya. En esta resolución de conflicto destacás tus habilidades positivas de colaboración, negociación y trabajo de equipo.  No te recomendamos bajo ningún concepto ser despectivo ni elegir un conflicto que hable mal de tu antiguo jefe o lugar de trabajo. Claramente esta no es una buena estrategia para responder a esta pregunta con éxito.

¿Qué buscás en un jefe?

Con esta pregunta el entrevistador está intentando evaluar cómo podrías encajar con el tipo de liderazgo y cultura de la organización. Te recomendamos como siempre que seas honesto pero en esta caso no específico. Nunca sabés con qué tipo de líderes vas a trabajar. Las opciones seguras son rasgos que universalmente son positivos como imparcialidad, buena escucha, inteligencia, etc.

Una pregunta que no siempre se hace pero es importante es ¿Dónde te ves en 5/10 años?

Claramente el entrevistador en este caso quiere conocer qué tanto coincide el cargo al que estás aplicando con tu plan de carrera a largo plazo. Quiere saber si te vas a ir en pocos meses, si tenés expectativas poco realistas, si tu idea es acceder a un rol más alto o de nivel gerencial. Lo importante como recomendamos siempre es ser honesto pero en este caso hay que ser además muy realista y es importante que vean que tenés un plan, que tenés claro a dónde querés llegar, después de todo, 5 o 10 años es mucho tiempo.  

Esta no falla, aparece siempre: ¿Por qué querés dejar tu trabajo actual? 

Lo de siempre, si te querés ir de tu trabajo actual por una buena razón, como puede ser buscar un mejor puesto o encontrar un trabajo más cerca o mejor remunerado, sé honesto y decilo. Obviamente, esta pregunta es un poco más complicada si fuiste despedido. Y aun así, ser sincero sigue siendo la mejor opción, ya que es probable que tu entrevistador se comunique con gente de tu anterior trabajo. Lo que podés hacer en este caso es cerrar con una nota positiva, explicando lo que aprendiste y cómo estás haciendo un esfuerzo para mejorar.

Recordá de no hablar mal de tus empleadores anteriores o actuales, no importa cuán mala haya sido tu experiencia, siempre mantené un perfil profesional.  Mostrar una actitud negativa puede hacerte parecer una persona difícil, y restarte muchísimos puntos en la entrevista, incluso hasta descalificarte.

Una muy buena pregunta que ojalá aparezca en tu próxima entrevista es: ¿Cómo te describirían tus compañeros de trabajo o tu jefe?

Esta es una pregunta que te da una gran oportunidad para hablar de fortalezas que pueden sonar medio presumidas si las decís sobre vos mismo, pero que sí es la opinión de un tercero que trabajó contigo, va a sonar 10 veces mejor. Por ejemplo, decir que sos un gran trabajador puede parecer una típica respuesta armada y poco original si lo decís vos de vos mismo, pero si tu comentario es “mi jefe actual y mis compañeros opinan que soy un gran trabajador y eso me hace sentir muy orgulloso” es otra cosa. La mejor estrategia para responder a esta pregunta es citar los cumplidos o reconocimientos que recibiste de tus jefes, clientes o compañeros de trabajo.

Una pregunta que siempre es muy difícil de responder es: ¿Cuáles son tus expectativas salariales?

Lo que te recomendamos en esta etapa, es no hablar de un salario específico, sino ofrecer un rango más o menos amplio. Esto le da al entrevistador una referencia con la que trabajar, pero te deja espacio para negociar. Así, la pelota queda del lado del potencial empleador. Dependerá de ellos hacer una oferta atractiva dentro del rango propuesto. Siempre hay espacio para una negociación si tu perfil les resulta interesante.  No aceptes la primera oferta que te hacen. También es importante que hagas una investigación salarial antes de la entrevista, teniendo en cuenta cuánto pagan las empresas por un cargo similar al que te estás postulando, teniendo en cuenta que los salarios pueden ser muy diferentes de acuerdo no sólo a tus antecedentes laborales, sino respecto al lugar de trabajo, sector y otra cantidad de condicionantes.  

También podés encontrarte con preguntas que no son tan frecuentes o típicas pero que representan desafíos importantes, como por ejemplo: Si fueras un animal, ¿cuál serías? 

Este tipo de preguntas aleatorias que desafían tu mente tienen por objeto ver cómo pensás, qué tan rápido y creativo podés ser, cómo son tus reacciones frente a lo inesperado.  En estos casos nuestra recomendación es que respondas siempre con algo vinculado al trabajo, pero que no fuerces tu respuesta y que no constituya una fuente de nerviosismo o tensión. Este tipo de preguntas en general son indicadores de personalidad, por lo que si te cuesta pensar en algo podrías decir “está buena la pregunta, nunca me la hicieron pero creo que sería…, por esto, esto y esto que se vincula con lo que más puedo aportar a la empresa”. 

Pueden aparecer también preguntas más específicas o en profundidad como por ejemplo: ¿Qué te parece que nuestra empresa podría hacer mejor?

Estas son preguntas que siempre ofrecen una excelente oportunidad para demostrar tus habilidades y experiencia, demostrando tu potencial para resolver cualquier problema que se presente. Eso sí, hay que investigar a fondo antes de la entrevista, familiarizándose con la empresa y su sector, de lo contrario se corre el riesgo de responder por responder, y por lo tanto no sumar puntos a tu proceso de selección. Nunca resulta recomendable no responder u objetar una pregunta, si las respuestas no están claras, es un inconveniente, pero puede suceder y siempre es mejor argumentar sobre las dudas que tenés al respecto, o porqué no estás del todo convencido o claro en que tu respuesta no sea del todo correcta, pero al menos es importante intentarlo. Es importante no renunciar a dar una respuesta. 

También pueden existir preguntas específicas sobre tu personalidad del tipo:  ¿Cómo manejás las críticas?

Es muy importante mostrarse objetivo, ecuánime, a nadie le gusta que lo critiquen, pero en el lugar de trabajo, es una realidad que siempre hay que sobrellevar, por lo que nuestra recomendación es que respondas de la única manera que se puede responder a esta pregunta: que las críticas las tomás de manera constructiva y no de manera personal. En este sentido, sería ideal que siempre agregues a tu relato un ejemplo concreto, una experiencia que permita ilustrar con claridad tu posición frente a este tipo de situaciones y cómo una crítica la convertiste en una oportunidad de crecimiento.

Muchas veces el entrevistador finaliza con una pregunta similar a esta: ¿Tenés alguna pregunta para mí?

Mucha gente escucha esta pregunta, que suele venir al final de la entrevista y respira con alivio: Gran error. Todas las etapas de una entrevista laboral son importantes y el cierre de la entrevista es tan importante como la etapa inicial. Nuestra recomendación es que aproveches al máximo este tipo de preguntas al cierre de la entrevista para demostrar tu motivación, tu interés y compromiso por el trabajo al que estás postulando.  

¿No sabés qué preguntar? Acá te dejamos algunas ideas:

- ¿Cómo es un día/semana tipo de trabajo en el cargo?

- ¿Qué me podés decir sobre este rol que no estaba en la descripción publicada?

- ¿Cómo se medirá el éxito en esta posición?

- ¿Cómo describirías la cultura/ambiente en la empresa?

- ¿Qué es lo que más te gusta de trabajar acá?

- ¿Cuáles dirías que son los mayores desafíos del cargo?

- ¿Dónde ves este papel en los próximos años?


Conclusión:

No hay duda que estas son solo algunas de las preguntas difíciles que siempre pueden llegar a aparecer en una entrevista de trabajo. La clave para responder bien a cualquier pregunta, incluida o no en esta lista, es que llegues lo más preparado posible a tu próxima entrevista.  La mayoría de las preguntas siempre girarán sobre tres categorías: la empresa, tu carrera profesional o tus habilidades. Si estás preparado para responder consistentemente sobre estos temas, vas a tener un excelente desempeño en tu próxima entrevista. 

Siempre hay que tener en cuenta que los entrevistadores buscan encontrar al candidato ideal para el cargo. Y lo más importante, al igual que a vos, todos quieren que te vaya bien. No están tratando de confundirte o engañarte, ¡sólo quieren estar seguros de que están contratando a la persona indicada! 


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