Conseguiste ese trabajo que tanto deseabas. Al principio, estabas muy emocionado, pero de repente, sentís que llegaste a un punto de estancamiento: tu entusiasmo al abordar las tareas disminuyó, la inspiración parece haberse desvanecido y tu espacio de trabajo no está tan organizado como antes...

  1. buscá inspiración
    Existen fuentes externas para ayudarte a recuperar la motivación, como por ejemplo conectarte con tus intereses y tu desarrollo profesional a través de grupos en LinkedIn y otras comunidades. A su vez, buscar otras opciones como charlas TED, podcasts, artículos o suscribirte a boletines sobre temas de tu interés, es clave para mantenerte inspirado.
     
  2. descanso y desconexión
    Nadie puede rendir bien con dolor de cabeza y cansancio. Todos tenemos un límite de atención y está bien que, después de varias horas de trabajo, necesites un descanso. Levantate, estirá tu cuerpo, da una vuelta a la manzana o cambia de entorno. Después de airearte un poco, vas a estar listo para volver al trabajo con energía renovada. Te recomendamos utilizar el método Pomodoro, hay muchos videos de YouTube que utilizan esta técnica de gestión del tiempo, que incluyen descansos programados según necesidades neurobiológicas.
     
  3. usá una checklist
    Cuando la desmotivación te invade, las tareas se acumulan y te volvés más propenso al desorden, lo que te genera más desgaste. Hacer una lista de tareas es una herramienta muy útil para enfocarte. Te ayuda a priorizar, organizar y marcar cada tarea que completes, lo que te brinda una satisfacción inmediata al ir tachando cada tarea.
     
  4. vencé a los enemigos digitales
    El correo electrónico, WhatsApp, Facebook, TikTok, Twitter e Instagram, todos ellos parte de la oficina contemporánea, son una gran distracción. Mientras que los últimos pueden silenciarse, el correo electrónico es el principal culpable de la desmotivación. Una bandeja de entrada con correos que no paran de llegar genera sensación de desborde. Podés utilizar aplicaciones de bloqueo, desconectar temporalmente la conexión a Internet o establecer horarios específicos para revisar las redes sociales y los correos.
     
  5. organizá tu espacio de trabajo
    Asegurate no solo de que tu entorno físico esté ordenado, si no de que tu escritorio de la computadora esté organizado. Trabajar con una pantalla llena de archivos descargados puede ser muy difícil. Clasificá tus archivos en carpetas y subcarpetas. Recordá que el orden exterior hace al orden interior.
     
  6. buscá apoyo
    Las personas que te rodean en el trabajo pueden influir en tu nivel de motivación y la energía en el ambiente también es contagiosa, ya sea positiva o negativa. Mantente cerca de personas enfocadas y motivadas. No es necesario que te den consejos o que sean tus mentores; simplemente tenerlos cerca te va a ayudar. Lo mismo con personas externas a lo laboral. Los amigos y familiares que puedan darte ánimo son clave en este proceso.

La motivación es algo que se alimenta, no podemos esperar a que llegue sola. Si lográs implementar algunos de estos consejos a diario, vas a notar cómo tu deseo de trabajar aumenta y tu concentración mejora. ¿Necesitás más consejos útiles de un experto? Hablemos.