Fin de año bajo presión: señales de alerta y claves para evitar el estrés de diciembre
El último tramo del año suele llegar con una combinación conocida pero no por eso menos exigente: agendas saturadas, cierres y balances, metas por cumplir, actos escolares, compromisos sociales y una sensación persistente de que todo ocurre al mismo tiempo. En este escenario, el estrés laboral se intensifica y puede transformarse en burnout si no se lo detecta y gestiona a tiempo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al burnout como un estado general de agotamiento físico, emocional y mental, resultad de situaciones de estrés crónico en el ámbito laboral.
Frente a este contexto es importante poner el foco en la importancia de reconocer las señales de estrés, agotamiento laboral. Asimismo, el rol de los líderes y mandos medios de las organizaciones es fundamental para detectar señales tempranas y actuar a tiempo, siempre con el acompañamiento de profesionales de la salud.
Desde Randstad, los expertos en gestión del talento identifican cinco señales frecuentes que pueden indicar un cuadro de burnout:
● Dificultades de concentración y caída del rendimiento. El cansancio extremo afecta la claridad mental y la capacidad de tomar decisiones, impactando directamente en la productividad y en la vivencia cotidiana del trabajo.
● Fatiga persistente y alteraciones en el descanso. Sentirse agotado incluso después de dormir, padecer insomnio o presentar malestares físicos recurrentes, como dolores de cabeza, problemas digestivos o cambios en el apetito, son señales de alerta frecuentes.
● Irritabilidad y negatividad sostenida. El estrés crónico suele amplificar las reacciones emocionales, generar mal humor constante y deteriorar los vínculos dentro de los equipos.
● Desmotivación y desconexión emocional. La pérdida de interés por tareas que antes resultaban satisfactorias, la falta de energía y el rechazo hacia el trabajo son indicadores claros de agotamiento.
● Aislamiento y dificultades vinculares. El burnout puede llevar al retraimiento, afectar la colaboración y profundizar el malestar al no pedir ayuda a tiempo.
Detectar estas las señales y actuar de forma preventiva es clave para poner la salud y el bienestar en prioridad. Para transitar el cierre del año de una manera saludable, te compartimos cinco recomendaciones orientadas a reducir el estrés laboral y promover un mejor equilibrio entre trabajo y vida personal:
● Delegar y pedir apoyo cuando sea necesario. Asumir más de lo que se puede sostener es uno de los principales caminos al agotamiento. Reconocer límites y compartir responsabilidades es una forma de cuidado.
● Poner límites claros entre trabajo y vida personal. Aprender a decir que no y proteger espacios personales resulta fundamental cuando las demandas laborales y familiares se intensifican.
● Priorizar el autocuidado y los espacios de disfrute. Reservar momentos de desconexión, descansar adecuadamente y sostener hábitos saludables ayuda a recuperar energía y foco.
● Plantear objetivos realistas. Revisar lo alcanzado, aceptar lo pendiente y proyectar metas posibles para el próximo año, integrando lo profesional y lo personal, reduce la autoexigencia excesiva.
● Incorporar prácticas de gestión del estrés. Actividad física, meditación, yoga, expresiones artísticas o cualquier espacio que permita bajar revoluciones contribuye a regular el impacto del estrés cotidiano.